¿Qué pensaría Virgina Woolf?
A propósito del día del padre
19-06-17
Por: Isabel Agatón Santander
Sólo me pregunto qué pensaría Virginia Woolf si supiera que en pleno Siglo XXI la mayoría de los hijos y las hijas en Colombia son producto del azar o de la violencia y que a pesar de la Sentencia de la Corte Constitucional[1] aún muchas mujeres y niñas siguen muriendo como consecuencia de embarazos producto de la violación o que causan un peligro irremediable para su vida física o mental por la exigencia de requisitos extralegales, expresión de instituciones y "saberes" que actúan como administradores de la minoría de edad que atribuyen a las mujeres.
¿Qué pensaría si le contaran que los dueños de los espermatozoides, en muchas ocasiones, realizan todas las maniobras para evadir una responsabilidad que frecuentemente se define en estrados judiciales? ¿Qué pensaría de los que asumen a regañadientes los gastos mensuales de una crianza que condicionan a la supervivencia de una relación que ya no existe porque todo se transforma? ¿Qué pensaría de aquellos que son "padres" mientras la madre siga siendo la mujer de su propiedad? ¿Qué diría al reconocer frecuentes casos en los que esos progenitores, por el hecho del divorcio, un adiós o un grito aplazado de independencia de las que algún día fueron esposas, asumieron que el colegio, el médico, la comida tibia, la piscina, el violín, la casa limpia, etc., es responsabilidad exclusiva de las mujeres? ¿Qué pensaría de aquellos que entregan dosificado los 100 gramos de lácteos o proteína y le toman foto para acreditar que "cumplieron con la cuota alimentaria".
¿Qué pensaría al leer en las noticias y en las sentencias judiciales que en muchos casos emplean el "derecho de visitas" que creen tener sobre los hijos y las hijas para terminar con un feminicidio inacabado o para materializar las amenazas que profirieron contra la mujer que, en ejercicio de su autonomía, una fría tarde dijo adiós de una vez y para siempre? ¿Qué pensaría al encontrar que esos padres a los que no se les privó de las visitas a pesar de ser un maltratador cumplió esas amenazas delante de los que algún día vio nacer? ¿Qué pensaría al encontrar que esos niños y niñas crecerán con el fantasma de la muerte y no encuentran explicación para la vida?
Haría las maletas antes de desembarcar en este planeta y se llevaría de recuerdo imágenes fugaces de pocos hombres que alimentan la necesidad de dejar de ser ellos mismos, que despiertan de un pasado que conscientemente se niegan a repetir y que celebran que pudieron dejar de ser sin morir en el intento. Guardaría esas imágenes de pocos hombres que abrieron las puertas de la ternura y con ello entraron en el proceso de humanización; de aquellos que en cambio de medir dádivas saben que ser padre es más que el hecho biológico, que pasa por la responsabilidad compartida de esos nuevos seres humanos que toman más que leche y necesitan del infinito amor de sus progenitores para habitar y sobrevivir en este planeta tan poco comprometido con la vida.
[1] C-355/06 que despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo en tres circunstancias.
